Tijuana.- Un hombre que se desempeñaba como escolta fue detenido tras ser sorprendido con un arma de fuego en el Centro de Rehabilitación Jireh, sin acreditar el permiso correspondiente para portarla, durante un operativo interinstitucional realizado en el establecimiento ubicado en la colonia Mariano Matamoros.

La intervención derivó también en la suspensión temporal de actividades del centro, luego de que la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COEPRIS) detectara incumplimientos a la normatividad sanitaria, deficiencias en las condiciones de atención e irregularidades en los mecanismos utilizados para acreditar el consentimiento de las personas internadas.

En el operativo participaron elementos de DEFENSA, SEMAR, Guardia Nacional, Secretaría de Seguridad Ciudadana de Baja California, Fiscalía General del Estado, Secretaría de Salud, Instituto de Psiquiatría del Estado de Baja California (IPEBC) y COEPRIS.
Las autoridades señalaron que ninguna de las personas internadas fue desalojada. El IPEBC ofreció de manera voluntaria su traslado a otros centros de atención, priorizando su integridad y el derecho a recibir servicios en condiciones seguras y dignas.

La revisión ocurrió después del homicidio de un joven de 28 años dentro del establecimiento. La víctima ingresó el 18 de agosto y fue localizada sin vida tres días después. El Servicio Médico Forense determinó que murió por asfixia mecánica y documentó más de 40 lesiones recientes.
Por este caso, el 29 de agosto fueron ejecutadas dos órdenes de aprehensión contra presuntos responsables, mientras la investigación continúa bajo el principio de presunción de inocencia.

La suspensión sanitaria es independiente de las investigaciones penales por el homicidio y la portación del arma de fuego.
Si quieres, también puedo hacer una versión más crítica y de mayor impacto periodístico, destacando que el centro ya tenía como antecedente un homicidio y que la inspección reveló múltiples irregularidades.
