Mexicali.- “Barajas Félix José Ramón … ¡presente!”; la voz de sus compañeros rompió el silencio durante la guardia de honor dedicada al subcomandante José Ramón Barajas Félix, quien fue despedido por elementos de la Policía Municipal, familiares y representantes de distintas corporaciones de seguridad, caído tras violento ataque donde sicarios lo acribillaron con más de 200 disparos en su casa del ejido Oviedo Mota Reacomodo.

Frente al Monumento al Oficial Caído, el ataúd fue acompañado en todo momento por sus compañeros policías, en una ceremonia marcada por el duelo, para su familia de sangre azul, la despedida representó también el reconocimiento a un policía entregado al servicio, subcomandante del Grupo de Reacción Inmediata, que perdió la vida mientras se encontraba fuera de servicio, en su propio domicilio.

La alcaldesa de Mexicali, Norma Bustamante, reconoció que la labor policial implica una exposición permanente al riesgo, no solamente durante los operativos, sino también por las condiciones que enfrentan quienes forman parte de una corporación de seguridad.
“Son nuestros héroes. Saben que salen de su casa, pero no saben si van a regresar”, expresó.

Durante la ceremonia, el director de Seguridad Pública Municipal, Luis Felipe Chan, pidió mantener el ánimo dentro de la corporación, aunque reconoció que la muerte de Barajas representa un golpe para todos sus compañeros.
“Es algo muy triste y al mismo tiempo nos da mucho coraje por la forma en que fue el subcomandante Barajas privado de la vida”, señaló.

El agente fue asesinado cuando se encontraba en el patio de su domicilio, ubicado en el ejido Oviedo Mota Reacomodo, en el Valle de Mexicali, de acuerdo con la información de la escena del crimen, los agresores realizaron más de 200 disparos antes de retirarse del lugar.
La violencia que terminó con su vida también alcanzó a su familia, que durante la ceremonia hizo un reclamo directo por justicia; entre el dolor por la pérdida y la exigencia de esclarecer el homicidio, uno de sus familiares expresó: “Queremos justicia, justicia social y justicia divina”.

El féretro fue acompañado por sus compañeros, desde policías municipales, cuadro de mando, agentes investigadores, bomberos, patrulla fronteriza, fuerzas federales, fraternidades, entre otros, mientras familiares recibieron el reconocimiento de la corporación.

José Ramón Barajas fue despedido entre honores, pero también entre el vacío que deja una vida arrebatada, su memoria permanece ahora entre quienes compartieron con él la responsabilidad de servir y proteger, pero aún sin la certezas de cómo garantizar que quienes salen cada día a cumplir con su deber puedan regresar a casa.
