Adolescentes internos reciben sacramentos como proceso de reinserción social

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Mexicali.- En un hecho que subraya la importancia de la espiritualidad en los procesos de reinserción social, jóvenes del Centro de Internamiento para Adolescentes (CIA) de Mexicali participaron en una emotiva ceremonia religiosa donde dos recibieron la primera comunión y uno fue bautizado. El acto fue coordinado por el Grupo Pastoral Penitenciaria, encabezado por el Obispo de la Diócesis de Mexicali, Monseñor Enrique Sánchez Martínez, en colaboración con autoridades del sistema penitenciario del estado.

Este tipo de actividades representan más que un acto simbólico: forman parte de una estrategia integral de rehabilitación que reconoce a la religión como un factor criminológico relevante.

Lejos de ser un elemento accesorio, la dimensión espiritual puede influir profundamente en el sentido de identidad, responsabilidad y propósito de quienes han entrado en conflicto con la ley.

El respeto a la libertad de conciencia y religión, consagrado en el Artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la legislación nacional sobre justicia para adolescentes, es un componente esencial en los programas de reintegración.

La espiritualidad ofrece un marco para la introspección, el perdón y la esperanza, pilares fundamentales en el proceso de transformación individual.

El involucramiento de organizaciones religiosas también fortalece los vínculos comunitarios, al abrir espacios de diálogo, acompañamiento y reflexión para quienes enfrentan un proceso de reencuentro consigo mismos y con la sociedad.

Así, la religión no es vista como dogma impuesto, sino como una herramienta voluntaria y respetada que puede ser determinante en la reconstrucción de proyectos de vida.

La ceremonia, encabezada por representantes eclesiásticos, fue acompañada por personal del centro y refleja el compromiso institucional por garantizar los derechos humanos dentro del sistema de justicia juvenil.

Más allá del rito, lo que ocurrió fue un acto de humanidad, donde la fe se convierte en puente hacia la reconciliación personal y social.