Ataque premeditado a mando policial, dos agresores lo acribillaron con 88 disparos

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Mexicali.- La ejecución del subcomandante Roberto Méndez Arreola no fue un ataque más, fue una acción calculada, ocurrió apenas unas horas después de que Luis Felipe Chan Baltazar retomara la Dirección de Seguridad Pública Municipal de Mexicali, en medio del desconcierto por la renuncia intempestiva de Julián Leyzaola, el crimen no fue una coincidencia, aunque se percibe como un mensaje, el actual titular lo descarta.

El crimen se cometió a las 23:25 horas del lunes 14 de julio, justo frente al domicilio del mando en el fraccionamiento Lomas Altas, dos hombres armados con rifles de alto poder lo esperaban afuera. 

Según la Fiscalía General del Estado, el ataque fue premeditado: los agresores habrían utilizado un distractor para forzar a Méndez a salir de casa, en el sitio se localizaron al menos 88 casquillos percutidos de rifle AR-15. Méndez cayó muerto a pocos metros de su hogar, desarmado y sin escolta.

Ese mismo día, horas antes, Méndez había participado en una reunión de mandos convocada por Chan tras su regreso a la Dirección, fue ahí donde lo saludó por última vez, le dio la bienvenida y comentó brevemente temas operativos. Ningún indicio, según las autoridades, de que enfrentara amenazas directas.

Pero la sincronía del hecho con el relevo en el mando policial no pasó desapercibida, la fiscal general, María Elena Andrade, el secretario de Seguridad Ciudadana, Laureano Carrillo, y el propio Chan Baltazar, ofrecieron una rueda de prensa conjunta poco menos de 12 horas después del violento crimen.

Ahí reconocieron que el asesinato fue una ejecución deliberada, y que todos los indicios apuntan a una emboscada bien planeada, a pesar de la gravedad del hecho, evitaron confirmar si el ataque estaba vinculado al nombramiento de Chan. Pero la narrativa oficial se centró en un punto: no bajarán la guardia.

“No nos va a intimidar y a doblegar.”, dijo Luis Felipe Chan. “Todo el apoyo a la policía municipal. Es una instrucción que nos ha dado la señora Gobernadora desde anoche y bueno, vamos a cumplir al pie de la letra, pero sí todas las acciones, cualquier agresión que sufra cualquier agente de las policías”, añadió el secretario de seguridad Carrillo.

La fiscalía, por su parte, informó que ya se analizan videos de seguridad que registraron el momento del ataque, no se dieron detalles por la delicadeza de la investigación, pero se confirmó que al menos dos agresores participaron y que los protocolos operativos ya se habían activado con todas las corporaciones, incluyendo SEDENA y Guardia Nacional.

Lo que sí se dejó entrever fue el reconocimiento tácito de que este asesinato tiene implicaciones más allá de lo individual, pues a e mencionó la participación de Méndez en operativos coordinados, su eficacia al frente de la zona Valle —una de las más conflictivas del municipio—, y su historial sin sanciones ni señalamientos. Su muerte, entonces, parece más un mensaje institucional que un ajuste de cuentas personal.

La ejecución de Méndez no solo dejó en evidencia un fallo de protección interna, sino que puso en entredicho la capacidad de reacción institucional. Y llegó justo en un momento de transición que debería haber significado orden y control.