Mexicali.- La detención de Israel “N”, supervisor de Alcoholes del Ayuntamiento de Mexicali, por presunta extorsión a empresarios del Valle, no sólo expone una práctica corrupta, sino que pone bajo escrutinio directo a la Secretaría del Ayuntamiento, dependencia a la que pertenecía el ahora imputado.
El funcionario fue arrestado el 8 de julio tras ser denunciado por al menos dos propietarios de Jardines de Eventos en el Ejido Oviedo Mota, de acuerdo con los testimonios, Israel “N” solicitaba cinco mil pesos mensuales a cambio de no aplicar multas por supuestas irregularidades administrativas, pese a que los negocios apenas iniciaban operaciones.
Sin embargo, el secretario del Ayuntamiento, Rodrigo Llantada, restó gravedad al alcance del caso, afirmando que “hasta el momento no hay evidencia de más implicados” y que se limitarán a recordar a los funcionarios “los principios de ética y profesionalismo”.
Israel “N” formaba parte del equipo operativo de la Secretaría del Ayuntamiento, área bajo la responsabilidad directa de Llantada, pese a ello, el titular se deslindó de cualquier responsabilidad institucional, afirmando que “no se puede estar detrás de cada uno de ellos” y asegurando que la administración actúa bajo una política de “cero impunidad”.
La respuesta institucional encaminada a no asumir la debida responsabilidad jerárquica en la vigilancia del personal adscrito a su dependencia. No se anunció ninguna auditoría interna, ni revisión estructural de procesos, pese a que las denuncias apuntan a una posible red de extorsión más amplia.
El caso deja al descubierto las vulnerabilidades del control administrativo en zonas rurales de Mexicali, donde la autoridad municipal actúa con amplio margen de discrecionalidad; mientras el discurso oficial apela a la ética, la realidad exhibe una estructura débil, donde la vigilancia efectiva y el combate a la corrupción parecen seguir siendo tareas pendientes.


