Mexicali.– La reciente alerta emitida por el gobierno de Estados Unidos, que recomienda a sus ciudadanos evitar el Valle de Mexicali debido a la violencia, fue recibida con un mensaje de calma, e incluso con escepticismo, por parte de las autoridades municipales, pues la postura oficial es que no hay riesgo para el turismo.
La alcaldesa Norma Bustamante aseguró que los incidentes en la zona han disminuido de forma “notable” y que la coordinación entre los distintos órdenes de gobierno ha permitido mantener un ambiente seguro, respecto a la advertencia estadounidense, según la edil, no solo contrasta con el incremento del turismo en áreas catalogadas como peligrosas, sino que despierta sospechas sobre posibles motivaciones políticas.

“Permanece en mí la sospecha de que estas amenazas tienen otros motivos. Ustedes saben la injerencia que quiere tener Estados Unidos en las fronteras”, señaló Bustamante.
Por su parte el director de la Policía Municipal, Luis Felipe Chan, respaldó la versión oficial que el Valle vive un periodo más tranquilo que en años anteriores. Aun así, admitió la existencia de reportes de disparos y otros incidentes, pero insistió en menor número que en el pasado.

“Hemos tenido un valle tranquilo dentro de lo que cabe, sí hemos tenido reportes de disparos de arma de fuego y otros incidentes, pero no como en años pasados”, afirmó.
Sin embargo, la advertencia estadounidense no surgió en el vacío. Los últimos meses han estado marcados por hechos violentos en Mexicali y sus alrededores, desde homicidios a plena luz del día, persecuciones armadas, enfrentamientos en áreas rurales y crímenes que rara vez concluyen con detenciones.

Aunque las autoridades locales hablan de percepción (donde 8 de 10 ciudadanos se sienten inseguros de acuerdo a INEGI), y no de una crisis real, los registros de incidentes apuntan a una realidad más compleja.
El gobierno municipal insiste en que el Valle permanece abierto y seguro para visitantes. En este choque de versiones, la diplomática de Estados Unidos y la optimista del Gobierno de Mexicali, queda un punto común, el reconocimiento tácito de que la violencia existe, sin embargo, la diferencia está en el grado de riesgo que se quiere admitir.


