Mexicali.– Entre cristales rotos y muros dañados por la explosión, la casa marcada con el número 972 de la avenida Mirto guarda silencio, frente a su puerta, flores frescas y veladoras encendidas se levantan como un altar simbólico para honrar la memoria de Himberlith Valerio Zárate, de 21 años, y su pequeña hija de apenas un año y diez meses, quienes perdieron la vida tras la tragedia ocurrida el pasado 30 de agosto en Villas del Roble.
La explosión, provocada presuntamente por una fuga de gas en la estufa de la vivienda, dejó a madre e hija gravemente heridas, ambas fueron ingresadas al Hospital General de Mexicali el mismo día del siniestro.

Dada la magnitud de las quemaduras, la menor presentaba lesiones en el 80% de su cuerpo, la niña fue trasladada a un hospital especializado en Sacramento, California.
Sin embargo, a pesar de los esfuerzos médicos, la joven madre falleció la noche del 1 de septiembre y, días después, la pequeña también perdió la vida.

El dolor de la familia se mezcla con la indignación, pues sus padres señalaron que la fuga de gas había sido reportada previamente a la arrendadora de la vivienda, lo que plantea cuestionamientos sobre la atención a estas advertencias y la posible responsabilidad legal. Ante ello, los familiares interpusieron una denuncia ante la Fiscalía General del Estado para exigir justicia.

Hoy, el domicilio permanece en silencio, convertido en altar. Entre las flores en la entrada representan no solo el recuerdo de una madre y su hija arrebatadas por la tragedia, sino también el clamor de una comunidad que pide verdad, justicia y que hechos como este no se repitan.


