Mexicali.- En el silencio polvoriento de la zona despoblada cercana al canal Tulichek, un padre camina con la esperanza a cuestas. Busca a su hijo, Ricardo Francisco Ballesteros Aguilar, de 28 años, desaparecido desde la noche del 18 de septiembre, cuando, según testigos, un grupo de hombres lo golpeó y lo subió a un pick up en la colonia Palo Verde, para después huir con rumbo desconocido.

“Dicen que lo golpearon y lo subieron a un pick up, de ahí pa’ acá ya no supimos nada… yo nomás quiero que si alguien sabe algo de mi hijo me mande un mensajito, que me digan dónde está para ir a recogerlo”, pide su padre durante la jornada de búsqueda organizada junto con la Célula de Búsqueda e Investigación de Desaparición Forzada de Baja California.

Ricardo es descrito como un joven alto, delgado, de tez moreno clara, con tatuajes en antebrazos, dedos y piernas. Su padre reconoce que consumía drogas, pero insiste en que “era buena persona”. Hoy, tras más de diez días sin noticias, sólo queda la incertidumbre y la exigencia por encontrarlo.

En la jornada de búsqueda no estuvo solo su padre; a su lado caminaron su hermano, amigos cercanos y otros familiares que con determinación y esperanza recorrieron cada rincón de la zona, unidos por la misma angustia y el mismo anhelo, encontrar a Ricardo.
Entre la incertidumbre y el cansancio, se sostienen unos a otros, demostrando que la fuerza de una familia y de quienes lo quieren no se doblega ni frente al silencio más doloroso.

Mientras las autoridades de la Fiscalía General del Estado no ofrecen respuestas claras, la familia recorre canales, caminos y terrenos desolados, aferrada a la esperanza de hallarlo.
La súplica es directa, a quien sepa algo, que hable, porque en cada búsqueda no solo se persigue un rastro, se defiende la memoria y la vida de un hijo.


