“No se callen”; el mensaje de la madre de Daryela que convirtió el dolor en resistencia y su nombre en eco de las mujeres que no fueron escuchadas

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Mexicali.- Han pasado dos años y nueve meses desde que Daryela Elizabeth Valdez Rocha fue asesinada. Dos años y nueve meses desde que su nombre se convirtió en un grito de justicia, una llama que no se apaga pese al cansancio y la indiferencia institucional que ha marcado la búsqueda de justicia.

Este martes, cuando el reloj marcaba las 17:00 dentro de la sala 6 del Centro de Justicia, el proceso volvió a detenerse; el juicio oral contra Honorio “N”, señalado como responsable del feminicidio, fue aplazado nuevamente, esta vez porque el acusado cambió de defensa. El juez Gerardo Aceves concedió tres semanas más para que el nuevo abogado se “familiarice con el expediente”. La nueva fecha se fijó 3 de noviembre.

Pero para Elvira Rocha, madre de Daryela, la historia se repite. “Ya aprendimos la lección”, dice con resignación, “que aquí… los agresores, homicidas, tienen más derechos que las víctimas […] Ya vamos a cumplir tres años peleando lo mismo, y no salimos del mismo hoyo.”.

Elvira no habla desde el rencor, sino desde el agotamiento. Desde el lugar que ocupan las madres que han tenido que volverse abogadas, investigadoras y activistas para que el nombre de sus hijas no se pierda entre papeles sellados y audiencias diferidas.

“Aquí estamos y esperemos que las cosas sean pues como debe de ser, que la justicia haga su trabajo y logremos que este hombre obtenga ya su sentencia.”, dice.

Desde marzo de 2024, la Fiscalía del Estado tiene un caso sólido, con pruebas ofrecidas y testigos preparados; aun así, una serie de amparos, suspensiones y cambios de defensa ha impedido que se dé el paso más importante, el inicio del juicio oral y que cada audiencia sea diferida.

Elvira conoce esa palabra “diferir”, es la manera elegante en que el sistema nombra su indiferencia. La misma indiferencia que según documentó la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Baja California en la Recomendación 08/2024, permitió que su hija fuera asesinada, pese a haber denunciado en repetidas ocasiones la violencia de su pareja.

“Para nosotros, pues, como familia, ha sido, cómo te diré, pues nunca lo hemos asimilado todavía por completo, ¿verdad? Pero tenemos la esperanza, de que se haga justicia”.

Daryela tenía 25 años. Fue asesinada con arma blanca el 15 de enero de 2023, su muerte reveló lo que tantas veces se ignora, el peso del silencio institucional; la falta de respuesta ante las denuncias, la burocracia que se convierte en sentencia anticipada para las víctimas.

Su nombre, sin embargo, trascendió la tragedia, pues hoy, “Daryela” también da nombre a una innovación legislativa, la Ley Daryela, que busca garantizar atención especializada a víctimas de violencia de género y acompañamiento integral a sus familias, pero sobre todo, que no se vuelvan a repetir las omisiones ni la indiferencia institucional.

“Espero de todo corazón que esa ley sirva, que no quede solo en discurso, que realmente se capacite y se atienda a las víctimas, que no quede allí en el olvido, que de verdad sean atendidas, porque hay muchas víctimas que no son atendidas. Y yo espero que de verdad esta Ley Daryela sí sirva para eso, para atender a todas esas víctimas, a sus familias”, dice Elvira.

A pesar de la fatiga, su voz no tiembla. Agradece a la gente que no ha soltado su causa, a quienes comparten cada publicación, a quienes acompañan en silencio.

“Y a las familias de otras víctimas que todavía no se les hace justicia, que alzen la voz, que no se callen, que no se callen. Es muy fácil decir, ay, es que la golpearon y volvían, pero ellos no saben en realidad qué sucedió, solamente la víctima y su agresor saben lo que pasa dentro de cuatro paredes. Nadie lo sabe…”, finalizó.

Y mientras el sistema judicial se toma su tiempo, Mexicali sigue sumando nombres a una lista que no deja de crecer; Daryela ya no está, pero su historia sigue recordando lo mismo, que la justicia en Baja California no solo llega tarde, sino que muchas veces no llega para las mujeres.