Mexicali.- La detención de una mujer de 27 años en Valle de Puebla, señalada por presuntamente agredir a su bebé de dos meses, exhibe una respuesta institucional que priorizó la clasificación penal antes que la valoración de posibles condiciones de salud mental vinculadas al periodo posparto.
El comunicado difundido a medios de comunicación por parte de la Dirección de Seguridad Pública Municipal (DSPM), presentó el hecho como “homicidio en grado de tentativa”, una figura grave que sitúa a la madre en el rol de agresora sin incorporar elementos clínicos o contextuales que pudieran explicar un episodio de desregulación emocional.

Según la versión oficial, el reporte al 911 fue realizado por la pareja de la mujer, quien señaló que ella había reaccionado con gritos, sacudidas y bofetadas al llanto del bebé.
La intervención policial ocurrió de forma inmediata, con la detención y traslado de la madre a la comandancia, sin embargo, el comunicado no indica si se aplicaron protocolos de detección de crisis psicológicas, evaluación psiquiátrica o alguna medida orientada a determinar si el acto estuvo mediado por estrés severo, depresión posparto u otra alteración emocional común en las primeras semanas tras el nacimiento.

La criminalización emerge al difundir públicamente la identidad parcial y el señalamiento de la mujer como responsable, reforzando la percepción social de culpabilidad antes de que exista un dictamen clínico o pericial.
Expertos en criminología advierten que el periodo posparto es un momento de alta vulnerabilidad emocional, en el que pueden presentarse episodios de irritabilidad extrema, impulsividad, ansiedad o depresión severa.

La función policial de proteger al menor es incuestionable, sin embargo, la manera en que la DSPM narró públicamente el caso para ser difundido a medios de comunicación deja fuera elementos fundamentales para comprender la complejidad de la conducta materna.
La ausencia de una perspectiva de salud mental en la comunicación oficial no solo limita la interpretación de los hechos, sino que refuerza el estigma hacia mujeres que atraviesan crisis posparto.


