Mexicali.- La desaparición de Claudio Francisco González Levario y José Guadalupe Levario Esquivel, registrada el 19 de noviembre de 2025 en el Valle de Mexicali, quedó trágicamente vinculada al hallazgo de narcofosas en la zona de reforestación de Pro Natura, en el poblado Miguel Alemán; la localización de ambos hermanos entre los restos recuperados confirmó no solo su destino, sino también una hipótesis que hoy cobra fuerza, esa área operada por el crimen organizado se mantuvo activa y con intensa actividad durante el último año.

Los hermanos fueron privados de la libertad en hechos casi simultáneos, Claudio Francisco, de 40 años, fue sacado por la fuerza de una barbería en el ejido Lázaro Cárdenas por hombres armados, uno de ellos con vestimenta táctica tipo militar, para ser subido a un vehículo Kia blanco.

Ese mismo día, se reportó la desaparición de José Guadalupe, de 35 años, en el ejido Netzahualcóyotl, desde entonces, la familia inició una búsqueda que se prolongó durante semanas sin resultados ni personas detenidas.
El 10 de diciembre de 2025, la Fiscalía General del Estado emitió pesquisas oficiales para ambos, sin embargo, fue hasta enero de 2026 cuando el caso dio un giro definitivo, al comenzar los hallazgos en el predio de Pro Natura; lo que inicialmente parecía un punto aislado se transformó en un campo sistemático de inhumación clandestina, utilizado de forma reiterada por grupos criminales.

Desde el 8 de enero y hasta el 9 de febrero, se han abierto 15 narcofosas, con un saldo de 31 restos humanos recuperados, la mayoría de las víctimas fueron localizadas calcinadas y mutiladas, algunas con claros indicios de ejecución en el lugar, desde impactos de arma de fuego, casquillos de distintos calibres, esposas y objetos personales.
En al menos dos fosas se encontraron cuerpos que no habían sido carbonizados, lo que sugiere diferentes métodos y tiempos de inhumación, reforzando la línea de investigación sobre una operación criminal prolongada y constante.

Fue en este contexto donde fuentes de la Fiscalía Estatal confirmaron que Claudio Francisco y José Guadalupe Levario se encontraban entre las víctimas localizadas en las narcofosas del poblado Miguel Alemán.
La confirmación no solo cerró un capítulo de incertidumbre para su familia, sino que evidenció que los levantones registrados en noviembre pasado forman parte directa de la dinámica criminal que operaba en esa zona, descartando la idea de hechos aislados o antiguos.

La apertura de la fosa número 15, el lunes 9 de febrero, marcó otro punto de interés en la zona de inhumación, en ella se recuperaron tres cuerpos no carbonizados ni mutilados, localizados a dos metros de profundidad; uno presentaba dos impactos de arma de fuego en la cabeza.
Este hallazgo refuerza la hipótesis de que las narcofosas siguieron siendo utilizadas hasta fechas recientes, incluso semanas antes de que iniciaran los trabajos de búsqueda.

Perros K9 han marcado alrededor de 20 puntos positivos adicionales, lo que anticipa la posible existencia de más narcofosas en un predio que abarca unas 80 hectáreas.
El caso de los hermanos Levario se convirtió así en una pieza clave para entender la dimensión del horror en Pro Natura; un espacio creado para la restauración ambiental, transformado durante el último año en un territorio activo de desaparición, muerte y ocultamiento, cuyas verdaderas dimensiones aún están lejos de conocerse.


