Alejandra, una joven madre que perdió la vida en el abandono; Fiscalía confirma que murió por enfermedad y víctima de las sustancias

Por:

Mexicali.- Alejandra Rafaela tenía 29 años y era madre de dos hijos pequeños; murió sola, en el césped de Plaza Calafia, a unos pasos del corazón administrativo de Mexicali en el Centro Cívico, su cuerpo fue hallado la madrugada del miércoles, con un brazalete hospitalario en la muñeca y señales de haber sido atendida recientemente, la imagen de su abandono generó indignación y dolor en la comunidad.

El Fiscal Regional de Mexicali, Fernando Lorenzo Diego Muñoz, confirmó que la causa de muerte fue un absceso pulmonar en el pulmón derecho derivado de tuberculosis pulmonar y una severa desnutrición, Alejandra había estado internada en el Hospital General de Mexicali, donde ingresó el 22 de octubre y fue dada de alta el 26, bajo indicaciones médicas para continuar tratamiento ambulatorio.

Durante las averiguaciones, la Agencia Estatal de Investigación corroboró que Alejandra enfrentaba una larga batalla contra las adicciones, principalmente al consumo de metanfetamina, lo que la había llevado a una situación de calle, según testimonios de su hermano, acudía de forma esporádica a casa de sus familiares para pedir comida o dinero, y ocasionalmente para ver a sus hijos, quienes ahora viven con su abuela materna.

“Se siguió la investigación, dimos con los familiares de la mujer y ahí un hermano confirmó que ella tenía problemas de adicción a metanfetamina desde hace muchos años”, explicó el Fiscal Regional.

Las cámaras del C5 registraron a un hombre que la llevó en silla de ruedas hasta la plaza y la dejó sobre el pasto, antes de retirarse, aunque la Fiscalía descarta que haya sido víctima de un crimen, se investiga si fue abandonada con vida, ya que, según el fiscal, “hay una probabilidad de que estuviera viva cuando la colocaron ahí por la posición en la que estaba”.

El caso no solo revela una historia individual de enfermedad y consumo, sino también una tragedia social, pues el caso de Alejandra representa a decenas de mujeres jóvenes que, atrapadas entre la pobreza, la adicción y la falta de redes de apoyo, terminan invisibilizadas por las instituciones.

Murió enferma, sola y sin atención médica oportuna, a escasos metros de edificios públicos y hospitales, su historia pone en evidencia la urgencia de políticas de salud mental, rehabilitación y asistencia social, especialmente para mujeres en situación de vulnerabilidad.