Mexicali.- A Brayan Herrera Nuño, “Pucho”, lo recuerdan por su energía, por su cercanía, por esa disposición casi automática a ayudar, en vida, dicen, era de los que no se quedaban quietos ante la necesidad ajena, en muerte, esa misma lógica se mantuvo intacta, su último acto fue dar; a través de la donación de órganos, salvará vida y brindará esperanza a familias.

Tras el atropellamiento ocurrido el 21 de marzo en la zona del asta bandera de Río Nuevo, Bryan, de 20 años, fue trasladado en estado crítico, ías después, fue declarado con muerte cerebral, ahí, donde la historia parecía cerrarse con violencia e incertidumbre, su familia tomó una decisión que redefine el desenlace, autorizar la donación de sus órganos.

En el Hospital General de Mexicali del IMSS Bienestar se concretó una donación multiorgánica, desde hígado, riñones y córneas salieron de un cuerpo que ya no podía sostener su propia vida, pero que aún tenía la capacidad de sostener la de otros.
Apenas la noche del miércoles, globos blancos elevándose en la noche acompañados de cartulinas con mensajes urgentes, “Si tienes información, habla”, y una comunidad que exigía justicia, entre esas imágenes, una manta destacaba, Bryan vestido de danzante, rodeado de nubes, acompañado de la frase “Danza madre por tus milagros”, entonces parecía un homenaje; hoy también es una descripción.

El procedimiento médico implicó la llegada de un equipo especializado desde Monterrey, que trabajó en coordinación con personal local para hacer posible la procuración; mientras la investigación del atropellamiento avanza sin resultados visibles, en el quirófano ada minuto contaba, cada órgano tenía destino.

La familia de Bryan no ha dejado de exigir justicia, pero en paralelo, ha decidido que su historia no termine en la omisión y la memoria de “Pucho” trascendía entre sus amigos, familia y la comunidad como quien continuó extiendo su fe aún cuando su cuerpo ya no podía.

