Mexicali.- El corazón no empieza a fallar cuando llega el infarto; para entonces, muchas veces, la enfermedad ya lleva años avanzando en silencio. Con una mezcla de emoción, gratitud y preocupación, el cardiólogo Adrián Medina Amarillas llamó a convertir el Día Mundial del Corazón en algo más que una fecha en el calendario, en un movimiento social capaz de prevenir enfermedades y salvar vidas.
Durante un encuentro con estudiantes de la Universidad Autónoma de Durango, el especialista destacó que la lucha contra las enfermedades cardiovasculares no puede permanecer únicamente en los consultorios ni depender de los cardiólogos.

Obesidad, diabetes, hipertensión, colesterol elevado y estrés se han convertido en una amenaza cotidiana que, pese a ser prevenible en buena medida, mantiene a las enfermedades del corazón como la principal causa de muerte en Baja California, México y el mundo.
“Los cardiólogos estamos preparados, capacitados para atender a enfermos y hemos tomado muy en serio esa responsabilidad, tenemos que abrirnos y entender que si no tenemos acciones comunitarias, si no nos acercamos a la academia, a las universidades, a la comunidad en general, va a seguir pasando esto”, explicó.

Frente a este escenario, el cardiólogo Adrián Medina Amarillas lanzó un llamado que va más allá de los hospitales, dejar de esperar a que la población enferme para comenzar a atenderla, salir de los consultorios y llegar a las aulas, las familias, los parques, las comunidades y los espacios públicos.
Su planteamiento apunta a cambiar la lógica de un sistema que históricamente ha concentrado buena parte de sus esfuerzos en atender al paciente cuando ya presenta síntomas, en lugar de construir desde la infancia las condiciones para evitar que ese paciente llegue a necesitar una cama de hospital.

“Se requiere una revolución de conciencia, un cambio muy importante a todos los niveles para que logremos el impacto de poder evitar las enfermedades del corazón. Se logra algo, evitando que gente muera por un infarto agudo del miocardio como lo hemos hecho en los últimos años en Baja California”, sostuvo.
Medina Amarillas reconoce que existen avances en lo local, con la Red Código Infarto ha permitido reducir alrededor de 10% la mortalidad por estos eventos durante sus primeros tres años de operación en Baja California. Pero, para el especialista, salvar a quien ya está sufriendo un infarto es apenas una parte de la batalla.
