Cruz Roja Mexicali reporta hasta 15 partos al año en domicilios y vía pública, garantizan seguridad de madres y recién nacidos

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Mexicali.– No siempre la vida llega en un hospital. A veces lo hace en un baño de casa, en la sala de un domicilio o incluso en la vía pública, con la premura de lo inesperado; en esos momentos, la primera línea de atención suele ser la Cruz Roja.

María Fernanda Villarreal Rodríguez, técnico en urgencias médicas del área de socorros en Mexicali, lo sabe bien. Este año le tocó asistir a un nacimiento en la colonia Independencia, cuando llegó al domicilio, la madre ya había tenido a su bebé.

Su tarea fue garantizar que ambos estuvieran estables: cortar el cordón umbilical, controlar hemorragias, estabilizar al recién nacido, dar oxígeno y preparar el traslado al Hospital Materno Infantil.

“empecé como enfermera primero, estudie el área de la atención hospitalaria, técnico de ciencias médicas, pero nunca me había tocado como tal esa parte de asistir el parto […] es que realmente no sé cómo sentirme, me sentía nerviosa, estaba asustada, estaba emocionada, estaba feliz, son muchos sentimientos encontrados al momento de poder ayudar a este tipo de servicios.”, relató.

Los partos fortuitos, explica Villarreal, no son comunes. En promedio, la Cruz Roja Mexicali atiende entre 10 y 15 casos al año, la mayoría ocurre en mujeres con varios embarazos previos, cuyos cuerpos responden con rapidez inesperada al trabajo de parto.

“Ellas creen que alcanzarán a llegar al hospital, pero el parto se adelanta”, dice.

La capacitación es clave. Desde su formación, los técnicos en urgencias médicas aprenden a atender partos y recién nacidos, además de recibir actualizaciones constantes.

Al recibir un reporte al 911, el equipo sabe que debe prepararse para lo impredecible, desde controlar la hemorragia, tranquilizar a la madre, atender al bebé y, sobre todo, trabajar en equipo.

Para Villarreal, cada caso trasciende lo clínico. “Es una gratificación muy enorme el poder con mis conocimientos, brindar el apoyo y que todos los cuidados y los pacientes, por así decirlo, se trasladan en óptimas y condiciones.”. Una labor silenciosa que, aunque poco frecuente, recuerda que detrás de cada emergencia hay historias de esperanza y humanidad.