Daños a patrulla de Sindicatura tras supuesto disparo accidental en comandancia, un agente es investigado

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Mexicali.- Un incidente registrado al interior de la comandancia de la Dirección de Seguridad Pública Municipal (DSPM) dejó como principal saldo daños materiales a una unidad oficial de la Sindicatura Municipal, luego que un agente accionara su arma de cargo dentro de una patrulla policial, el hecho fue clasificado por la propia policía municipal como un “disparo accidental” y derivó en la apertura automática de un procedimiento administrativo.

De acuerdo con la información extraoficial, el agente Francisco Javier “N”, adscrito al Grupo Escudo de la Dirección de Seguridad Pública Municipal, manipulaba una pistola tipo escuadra, calibre 9 milímetros, cuando se produjo la detonación, el proyectil le ocasionó una lesión leve en uno de los dedos, por lo que fue trasladado al IMSS para recibir atención médica y posteriormente dado de alta.

Sin embargo, la trayectoria de la bala no terminó en la lesión, el disparo impactó directamente una patrulla eléctrica de la Sindicatura Municipal que se encontraba conectada a carga, provocando la ruptura del vidrio trasero derecho.

Aunque el agente resultó con heridas menores, el daño a la unidad de Sindicatura se convirtió en el elemento más llamativo del incidente, pues no se trata de un vehículo cualquiera; en los estacionamientos de la comandancia solo se concentran cuatro unidades adscritas a ese órgano de control, lo que vuelve inevitable preguntarse por qué una de ellas terminó en la línea de fuego de un disparo supuestamente fortuito.

La explicación del propio agente sostiene que se trató de un error humano durante la manipulación del arma, no obstante, el perfil del elemento involucrado introduce matices que complican esa lectura.

El Grupo Escudo es considerado un grupo de élite dentro de la corporación, con entrenamiento especializado para enfrentar delitos de alto impacto y con dominio avanzado en el uso seguro de armas de fuego. Bajo ese estándar, la manipulación de un arma dentro de un vehículo oficial, sin una razón operativa evidente, resulta difícil de justificar.

El contexto institucional tampoco es menor, pues el incidente ocurre en medio de una etapa de alta tensión entre policías operativos y los órganos de supervisión, desde el inicio de la actual administración hasta 16 policías han sido separados de su cargo, además de investigaciones contra la corporación particularmente tras la fuga de un detenido de las celdas de la comandancia.

Ese caso detonó investigaciones amplias que revisan desde el actuar de los agentes hasta los sistemas de videovigilancia y las condiciones de la infraestructura.

En ese escenario, que el disparo haya dañado precisamente una patrulla de Sindicatura, ubicada a pocos metros del área de supervisión, alimenta la suspicacia interna.

Hasta el momento no existe una postura oficial que profundice en el daño causado a la unidad ni que esclarezca si se evalúan otras líneas más allá del “disparo accidental”, mientras tanto, el vidrio roto de la patrulla de Sindicatura queda como una imagen incómoda en una corporación donde la relación entre quien vigila y quien es vigilado atraviesa uno de sus momentos más frágiles.