Decenas de patrullas siguen varadas en el CEJUM, pese a la explicación oficial de combustible y promesas de pronta operación

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Mexicali.– A simple vista parecen listas para salir a patrullar, filas de patrullas nuevas, municipales y estatales, se alinean frente al Centro de Justicia para las Mujeres (CEJUM), uno de los espacios emblemáticos del gobierno estatal para la atención de víctimas de violencia, pero las imágenes cuentan otra historia, las unidades no se mueven, no operan y algunas todavía conservan los plásticos de fábrica.

En octubre, el secretario de Seguridad Ciudadana, Laureano Carrillo Rodríguez, aseguró que la acumulación de unidades obedecía únicamente a un “trámite administrativo de combustible”, las nuevas patrullas no podían operar hasta recibir la tarjeta o chip correspondiente para cargar gasolina.

El titular de la seguridad en el estado prometió que la regularización ocurriría “en los próximos días”, sin embargo, semanas después, el CEJUM Mexicali continúa siendo un patio improvisado para vehículos que deberían estar trabajando en las calles.

Las fotos obtenidas por Nexos muestran unidades destinadas a San Quintín, Playas de Rosarito, Mexicali y la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC) estacionadas sin actividad aparente.

Ningún agente realiza inspecciones, no hay personal técnico y no se observan señales de preparación operativa, la magnitud del lote sugiere no un retraso menor, sino una detención masiva del parque vehicular.

El escenario es especialmente contradictorio, pues el CEJUM fue inaugurado para garantizar atención inmediata y especializada a mujeres en riesgo, pero su explanada hoy funciona como depósito de patrullas que, según la narrativa oficial, reforzarían precisamente esa protección.

Mientras en el reciente informe de Gobierno se presume una inversión histórica en seguridad y nuevos vehículos para los municipios, la evidencia muestra que una parte importante de esas unidades permanece estacionada, sin cumplir su función.

La autoridad aún no aclara cuántas patrullas siguen detenidas, ni por qué el trámite de combustible se volvió un obstáculo de semanas, lo que sí está claro es que la distancia entre el discurso institucional y la operación real vuelve a quedar expuesta, esta vez frente al edificio que simboliza la protección de las mujeres.