Mexicali.– Con casi dos décadas viviendo y pagando una casa adquirida mediante Infonavit, María Martínez Aguilar hoy enfrenta lo que describe como un intento sistemático por despojarla de su patrimonio, bajo presiones, corte de servicios básicos y advertencias de un posible desalojo, sin que hasta ahora exista una explicación clara por parte de las instituciones involucradas.

La situación inició hace menos de tres semanas, cuando sujetos desconocidos llegaron a su domicilio y uno de ellos se presentó como “el dueño”, exigiendo que saliera de la vivienda y que incluso subiera a una camioneta para “aclarar” la propiedad ante supuestas autoridades.
Tras negarse, comenzó una escalada de hostigamiento encabezada por un hombre que se identificó como abogado de los presuntos propietarios.

“El señor este me dijo que él me podía quitar todos los servicios cual lo ha cumplido, ha cumplido quitármelos, me quitó la agua, me cortó la luz”, compartió.
Como medida de presión, relata que le fueron cortados el agua y la energía eléctrica, además de recibir llamadas donde se le aseguró que Infonavit había vendido la vivienda, a pesar de ello, María afirma que sigue pagando puntualmente su crédito y que nunca ha dejado de cumplir con los descuentos establecidos desde que obtuvo la casa, cuando percibía un salario mínimo.

Al acudir a Infonavit, la respuesta que recibió fue alarmante pues le confirmaron que la vivienda había sido vendida y le recomendaron proceder legalmente contra Banco Azteca, calificando la operación como un posible fraude. No hubo, asegura, una explicación formal sobre cómo se vendió una casa habitada y en pago activo.
“Sí me dijo que iba a meter un algo, no sé, a juicio, que en unos días venía y me sacaban todo para afuera”, lamentó.

La afectada ya interpuso una denuncia ante la Fiscalía por el corte de servicios, las visitas constantes, la indagación con vecinos y las amenazas indirectas de un juicio exprés. Incluso le ofrecieron dinero para que abandonara la vivienda, una práctica que, advierte, busca cansarla y forzar su salida.
“Para mí es un fraude, una injusticia. Por eso le pido a estas personas que tanto que dicen que las mujeres tengamos una casa, que la violeta y que no sé qué tanto que del gobierno que le regalan a las mujeres vulnerables, yo también soy una mujer vulnerable, esa persona me está investigando con mis vecinos, que si soy sola, que si vivo sola, que es, pues yo digo, por qué se me quieren meter o qué quieren hacer”, expuso.

María se asume como una mujer vulnerable que trabaja y lucha por conservar lo único que ha construido en años, hoy exige que las autoridades investiguen a fondo estos esquemas que convierten el sueño de una casa propia en una pesadilla silenciosa.


