Esposa de Martín Joel exige respuestas tras hallarlo sepultado como desconocido en San Luis Río Colorado

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Mexicali.- Tres meses de silencio, búsqueda y angustia terminaron en una noticia devastadora, Martín Joel González Hernández, desaparecido desde el 12 de junio en el ejido Tehuantepec, fue localizado sin vida en San Luis Río Colorado, Sonora, enterrado como persona no identificada, su esposa, Martha Patricia Alvarado López, fue quien lo halló, no gracias a una investigación oficial, sino por su propio esfuerzo y el apoyo de colectivos ciudadanos.

“Lo que tenemos nosotros pues es más que nada impotencia, no nos cabe en nuestra cabeza.”, repite con firmeza Martha Patricia, quien desde el primer día emprendió una búsqueda que la llevó por ejidos, carreteras y municipios vecinos. 

Martín Joel había salido de su casa a bordo de un Honda Civic gris, con la promesa de regresar pronto. No lo hizo. Al día siguiente, su teléfono estaba apagado y el Ministerio Público solo le ofreció el protocolo habitual, levantar la denuncia digital y esperar.

Los días pasaron sin avances. Fue entonces cuando ella recurrió a los colectivos Buscando a Paola y Desaparecidos de Mexicali, quienes la orientaron para entregar muestras de ADN y difundir la ficha de búsqueda en todo el país. 

“Estuvimos posteando su ficha por redes sociales, en Tianguis, lo que es lo de aquí de lo del Valle de ahí nos pasamos todo San Luis, mandamos hasta pues Sinaloa a todos los colectivos que pudimos contactar se subió la foto de él para ver si pues había una respuesta y nada no tuvimos ninguna respuesta.”, recuerda.

El 17 de septiembre decidió viajar a San Luis Río Colorado, siguiendo una intuición. Allí, las autoridades, le mostraron registros de personas fallecidas. Uno de los cuerpos coincidía con las señas de su esposo: un tatuaje y una cicatriz en la espalda baja. 

“Dijeron que no saben por qué no se contactaron los de Mexicali con Sonora”, relata entre frustración.

La indignación creció cuando se enteró de que el cuerpo había sido encontrado el 13 de junio, un día después de su desaparición, “cómo es posible que tan cerca de ser un estado vecino y no poderlo haber encontrado antes, que no se haya subido la foto de la aparición del cuerpo de mi esposo.”

Ante las críticas, el fiscal Fidel Corvera, titular de la Unidad de Personas Desaparecidas de la FGE de Baja California, aseguró que existe una buena relación con la Fiscalía de Sonora y que el caso será revisado.

“Inmediatamente que aparece una persona no identificada fallecida allá, nos informan. Lo que pasa es que esta persona no era identificable; hasta las pruebas genéticas se confirmó su identidad”, explicó.

Desde entonces, la familia espera los resultados de ADN que fueron enviados a Hermosillo, solo con ellos podrá solicitar la exhumación y el traslado del cuerpo a Mexicali. Pero el trámite avanza con lentitud.

“Ahora lo encontramos y todavía estar con la desesperación de no poder recuperar el cuerpo, de poderlo traer a casa con sus hijos, de poderle dar una sepultura, pues se puede decir adecuada, uno se siente más que nada triste, porque no puede llevar uno nuestro duelo como debe de llevarlo,”

Una historia que, más allá del dolor personal, vuelve a exponer una falla estructural, la falta de una coordinación real de las autoridades de Sonora con las de Baja California, que convierte la búsqueda de los desaparecidos en una lucha solitaria.