Mexicali.— En la tradición mexicana, el Día de Muertos es un puente simbólico entre la vida y la memoria, es un viaje íntimo hacia los seres queridos que ya no están, guiados por el aroma del cempasúchil y los recuerdos en el altar; pero en Mexicali, ese puente no se tendió hacia la nostalgia, más bien, se alzó como un grito de inconformidad, como un altar que no celebra la muerte, sino que exige el fin de una que nunca debió ser.

Fue en el monumento Benito Juárez donde las activistas feministas Luna norteña, Cimarronas con Glitter, Latidos Violetas y Desertik’s, levantaron un altar colectivo para recordar a las mujeres y personas trans asesinadas en Baja California.
“Las costumbres también pueden ser un grito de resistencia”, expresó Julieta, una de las organizadoras, su voz, firme, contrastaba con el papel picado que ondeaba con el viento, aunque la belleza del altar captaba la atención, la rabia contenida en su mensaje era la verdadera protagonista.

En la escalinata, más de 60 fotografías en blanco y negro mostraban rostros congelados en el tiempo, algunas en vida, otras recuperadas de notas periodísticas, otras más sin nombre, etiquetadas por las autoridades como “desconocidas”, “no identificadas”, o “mujer en situación de calle”.
Brenda, otra activista, explicó la dimensión de ese vacío, “lo único que estamos haciendo es no olvidarlas, no olvidarlas y mientras estemos nuestras compañeras, yo y otras personas que no están aquí, pues estaremos recordando sus nombres”.

Las activistas explicaron que la investigación que llevó a este altar se hizo “a contrarreloj”, leyendo reportes, revisando noticieros, buscando carpetas de investigación parcialmente públicas.
“somos mujeres que en algún momento de nuestras vidas sufrimos un tipo de violencia y no solo nosotras, sino la mayoría de las mujeres que vivimos en este país”, precisó Brenda.

La indignación también tiene destino, la Gobernadora Marina del Pilar y la Fiscal General de Baja California, María Elena Andrade, quienes presumen avances en la investigación de delitos contra mujeres, para las activistas hay un abismo entre los discursos institucionales y las vida cotidiana.
“Aunque hayan dicho que haya una reducción en homicidios, una reducción en feminicidios, yo siento totalmente lo contrario y si realmente le preguntas a cualquier persona en la calle, la percepción de seguridad es muy poca”, agregó Julieta.

“Seguiremos aquí recordándoles hasta que ni una más tenga que estar en este altar porque así será cada año volveremos con más fuerza”, sentenció al finalizar la activista Julieta; aunque no lo dijo en voz alta, pero el mensaje en su tono quedó claro, ante tanta muerte, lo urgente ya no es solo recordar, es impedir que los feminicidios sigan teniendo tanto camino en Mexicali.


