Mexicali.— La práctica del cohecho entre ciudadanos y agentes municipales vuelve al centro del debate público, luego de recientes incidentes que han sido captados en video y difundidos a través de redes sociales, Antonio Navarrete, presidente de Fraternidad Policiaca, advierte que la corrupción en intervenciones de tránsito “parece haberse convertido en una costumbre cotidiana”, situación que requiere atención conjunta entre autoridades y sociedad civil, pues habrá “cero toleancia” a ciudadanos que ofrezcan dinero en efectivo para evadir responsabilidades.
Navarrete señala que en los últimos días, dos casos confirmados de ofrecimiento de dinero a policías derivaron en la aplicación del delito de cohecho.
“El delito se configura en el momento en que el agente recibe el dinero, no importa si es mucho o poco; ambas partes cometen una falta”, explicó.

Aunque el cohecho no implica cárcel en la mayoría de los casos, sí representa una falta grave que puede dejar antecedentes legales y laborales para los involucrados.
Según Navarrete, existe una doble responsabilidad, la de los policías que reciben dinero para no cumplir con su deber y la de los ciudadanos que ofrecen sobornos para evitar consecuencias legales, esta práctica, conocida popularmente como “mordida”, ha generado una sensación de normalidad peligrosa.
“sí se tiene que hacer un llamado a todas las autoridades para hacer un frente común y y que la estigmatización que hay hacia los cuerpos policiacos gradualmente pues vaya erradicándose, concretamente eso es lo que tenemos que hacer”, afirmó.

Sin embargo, el representante policial no ignora los factores estructurales detrás del fenómeno, destacó que muchos agentes reciben sueldos bajos, lo que genera vulnerabilidad ante ofrecimientos económicos en las calles.
“De ahí donde se tiene que hacer un análisis holístico para que se comprenda y atender este fenómeno de corrupción al interior de las corporaciones.”, dijo.
En este contexto, Fraternidad Policiaca sugiere una campaña de concientización hacia la ciudadanía y pide que tanto autoridades municipales como la sociedad contribuyan a erradicar la corrupción de forma integral pues el llamado, sostiene, no es solo a los uniformados, sino a todos los que participan en ella, directa o indirectamente.


