Justicia tardía: 4 años de espera y un desgaste irreparable

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Mexicali, BC.- Han pasado casi cuatro años desde que Yahayra Yedit Vizcarra Cota fue víctima de un delito. Cuatro años de audiencias diferidas, de trámites interminables y de un sistema que, lejos de ofrecer justicia, la ha sumido en un desgaste emocional insoportable. A pesar de contar con pruebas contundentes, incluyendo videos, huellas dactilares y peritajes, el juicio en su contra sigue sin concluir.

El proceso ha sido un viacrucis: la audiencia intermedia se difirió en siete ocasiones y el juicio oral ya ha sido pospuesto tres veces. La más reciente postergación ocurrió debido a que el juez asignado fue destituido y su reemplazo tenía conflictos de agenda. Peor aún, Yahayra no fue notificada con anticipación.

“Cada vez que se acerca una fecha para el juicio oral, tengo la esperanza de que ya se va a terminar, de que por fin cerraré ese mal capítulo en mi vida. Y otra vez me encuentro con la sorpresa de que no se puede llevar a cabo”, expresa con frustración.

Su agresor ha cambiado de abogado en al menos cuatro ocasiones, lo que ha retrasado aún más el proceso. Además, ha solicitado llevar su juicio en libertad, algo que le fue negado debido a la gravedad del delito. Sin embargo, el retraso constante de las audiencias, ahora responsabilidad del propio tribunal, podría favorecerle en una nueva solicitud.

La víctima no puede evitar preguntarse si detrás de estas dilaciones hay intereses ajenos a la justicia.

“No sé si el sistema penal está recibiendo dinero por parte de la familia del agresor o su defensa, pero no puede ser posible que ahora, otra vez, por falta de un juez, se aplace mi audiencia”, denuncia.

El sistema judicial, que debería garantizar justicia, parece diseñado para agotar emocionalmente a quienes buscan respuestas.

Yahayra Vizcarra vivió una pesadilla el 18 de septiembre de 2021 cuando su vecino, Mario Luis “Popo Vargas”, la atacó brutalmente en su casa en Mexicali. Durante horas, la golpeó con una pala, abusó sexualmente de ella, incendió su hogar y robó su vehículo. 

Creyéndola muerta, la dejó entre las llamas, pero ella fingió estar inconsciente para sobrevivir. A pesar de que el agresor fue detenido y enfrenta hasta 80 años de prisión, el proceso judicial ha sido diferido seis veces. Yahayra teme que salga libre y exige justicia para evitar la impunidad en su caso.

Yahayra no está sola: hay muchas víctimas en la misma situación, pero la diferencia es que algunos casos mediáticos reciben atención inmediata, mientras que otros, como el suyo, siguen empolvándose en los archivos.

“Lo único que pido es que hagan su trabajo”, exige. Pero cuatro años después, la justicia sigue siendo un espejismo. Yahayra sigue esperando.