Mexicali.- En el corazón del Valle de Mexicali, donde la tierra guarda historias de trabajo y arraigo, un grupo de jóvenes escaramuzas escribe su propio capítulo en la tradición nacional, las “Bandiditas” no sólo montan a caballo; encarnan la fuerza serena de una disciplina que exige carácter, constancia y profundo respeto por la cultura mexicana.

La escaramuza, expresión femenina de la charrería, demanda precisión absoluta; montando a “mujeriegas”, con ambas piernas hacia un mismo costado, ejecutan 12 ejercicios puntuables que combinan velocidad, coordinación y elegancia, cada cruce en el lienzo es resultado de horas de práctica bajo el sol inclemente, de caídas superadas y de una confianza construida entre compañeras.

Al frente está Diana Sánchez, de 23 años, entrenadora y guía del equipo; su historia comenzó por influencia familiar y hoy se traduce en liderazgo, pues con disciplina y visión, ha consolidado un conjunto juvenil que entiende que la tradición no es un accesorio folclórico, sino un compromiso cotidiano.
Bajo su dirección, las “Bandiditas” afinan cada giro y cada figura con la convicción de representar dignamente a Mexicali en los eventos nacionales este 2026.

Las historias personales que dan vida al equipo reflejan distintos caminos hacia un mismo destino, Danaela Aguilar, de 15 años, descubrió su vocación en un cumpleaños celebrado en el lienzo charro, sin antecedentes familiares en el deporte, decidió iniciar una nueva tradición en su hogar. Su determinación simboliza el espíritu de quienes eligen pertenecer y construir legado.
Fernanda Rodríguez, de 16 años, encontró en la escaramuza un lazo compartido con su hermana mayor, la experiencia de competir juntas fortalece no sólo su técnica, sino el vínculo familiar. En cada presentación llevan consigo el respaldo de quienes comprenden el sacrificio detrás de una rutina perfecta.

Mientras la charrería masculina resalta la destreza con la reata y el control del ganado, la escaramuza se sostiene en la armonía colectiva, aquí la fortaleza no se mide por la fuerza bruta, sino por la sincronía impecable y el equilibrio sostenido en movimiento. Cada figura ejecutada con exactitud confirma que la tradición evoluciona sin perder su esencia.

Las “Bandiditas” representan un relevo generacional que revitaliza el lienzo de Mexicali, en sus trajes bordados se percibe una identidad que se rehúsa a desaparecer. Con disciplina, orgullo y juventud, cabalgan hacia el futuro demostrando que la cultura se mantiene viva cuando nuevas generaciones deciden abrazarla y defenderla desde la pasión.

