Mexicali.- Botellas de agua apiladas en cajas, cubrebocas, lentes de protección y uniformes blancos para ingresar a fosas; ese es el inventario que el colectivo Madres Unidas y Fuertes logró reunir tras una convocatoria dirigida a la ciudadanía para apoyar a los grupos de búsqueda que actualmente trabajan en la zona de Miguel Alemán.

No fueron donaciones de gran escala ni patrocinadores visibles, fueron, más bien, aportaciones discretas, desde estudiantes que llevaron paquetes de agua, vecinos que entregaron lo que pudieron, personas que llegaron con dos o tres artículos. Para las madres buscadoras, sin embargo, el valor de lo reunido no está en el volumen, sino en lo que consideran un signo de confianza social hacia el colectivo.

“No fue en gran escala porque no son gente que tengan mucho dinero, pero sí la cantidad creo que fue suficiente para el tiempo que estuvimos recaudando y lo que más orgullo sentimos el grupo de Madres Unidas y Fuertes es la confianza de la ciudadanía”, compartió Irma Leyva.
Los insumos responden a necesidades concretas del trabajo en campo, el agua es indispensable en jornadas marcadas por temperaturas extremas; no alcanza una botella ocasional cuando las horas de excavación obligan a hidratarse de forma constante. Los lentes y cubrebocas buscan proteger a quienes remueven tierra en un área donde los ventarrones levantan polvo y partículas que, según advierten, pueden resultar contaminantes.

El apoyo, explicó Irma Leyva, no está dirigido únicamente a los civiles que integran los colectivos, alcanza principalmente a personal de seguridad pública, elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional y funcionarios de fiscalía que participan en las labores.
Aun así, las madres insisten en que los insumos son apenas una parte del problema, pues algunas, como Irme Leyva, llevan casi dos décadas buscando a sus hijo, la necesidad más urgente sigue siendo la capacidad de identificación forense.

Restos calcinados y fragmentos humanos requieren pruebas de ADN rápidas que permitan devolver identidad a lo encontrado.
Mientras tanto, las pertenencias recuperadas en las excavaciones, desde tenis, pulseras y anillos, siguen siendo pistas frágiles; en las últimas semanas al menos ocho familias, dicen, han llamado para agradecer la difusión que ayudó a localizar a sus seres queridos. En un terreno donde abundan las preguntas, cada objeto puede convertirse en la única respuesta.


