Mexicali.- Con discursos sobre orden, prevención y proximidad ciudadana, el Ayuntamiento de Mexicali arrancó el llamado Plan de Sectorización Policial, un nuevo modelo operativo que busca reorganizar la seguridad pública dividiendo la ciudad en seis distritos. El primero en entrar en funciones: el Distrito Poniente.
La puesta en marcha ocurrió con gran formalidad y sin convocatoria a medios de comunicación; desde la Subcomandancia de Santa Isabel, la alcaldesa Norma Bustamante y el director de la DSPM, Teniente Coronel Julián Leyzaola, anunciaron un robusto despliegue de recursos: 59 patrullas, 287 elementos, 3 drones tácticos y 52 cuadrantes operativos, con promesas de atención inmediata, vigilancia tecnológica y reducción del delito.

Sin embargo, hay un detalle que ha pasado casi inadvertido en la narrativa oficial: el Distrito Poniente no es, ni de lejos, una de las zonas con mayor incidencia delictiva en Mexicali.
De acuerdo con las estadísticas de la propia Secretaría de Seguridad Pública correspondientes al mes de mayo de 2025, colonias como Fraccionamiento Valle de Puebla (68 incidentes), Centro Cívico (63), Valle del Pedregal (56), Hidalgo (52) y Pueblo Nuevo (40) encabezaron la lista de reportes delictivos.

Incluso, los datos de 2024 de la SSCBC muestran una realidad que contrasta con el discurso, nuevamente colonias como Fraccionamiento Valle de Puebla (738 incidentes), Centro Cívico (589), Hidalgo (584), Valle del Pedregal (578), Independencia (547) o Ciudad Guadalupe Victoria (512), encabezan las estadísticas delictivas del municipio. Y sin embargo, es en una zona periférica de menor riesgo donde se concentran los recursos de seguridad más avanzados.

Ninguna de estas colonias pertenece al sector poniente de la ciudad, por el contrario, el análisis geográfico muestra que el Distrito Poniente concentra zonas de baja incidencia, con menor número de delitos en los 52 cuadrante asignados.
“Nuestro objetivo es claro: disminuir la incidencia delictiva y fortalecer la tranquilidad en el municipio”, aseguró la alcaldesa de Norma Bustamante.

Lo que resulta evidente es que se están aplicando criterios que contradicen la lógica de prevención: concentrar el personal en zonas con baja incidencia y disminuir presencia en colonias con alta demanda de intervención.
“Son varios factores que establecen la cantidad de personal, unidades y herramientas adicionales, desde luego primero es la población, la superficie territorial, la incidencia criminal, dentro de los principales factores que se toman en consideración”, argumentó Leyzaola.

Si el objetivo era redistribuir con base en datos, las cifras contradicen la ejecución. Y si lo que se busca es proyectar eficiencia, el riesgo es que se imponga una falsa sensación de control en zonas con baja incidencia, mientras las verdaderas zonas en donde ocurren los delitos quedan desprotegidas.


