Mexicali.- Con disparos certeros en la parte posterior de la cabeza, sin casquillos percutidos en el lugar y tras una rápida huida de los agresores, una presunta operación de compra-venta de armas de fuego derivó en una doble ejecución de dos jóvenes en un predio baldío del fraccionamiento Cerrada del Sol.

El ataque ocurrió entre las 22:08 y las 22:15 horas, en el cruce de la Calzada Rosa del Desierto y la Calle Quinta, en el citado fraccionamiento, un punto que terminó convertido en escenario de violencia letal y silencio.
Las víctimas fueron identificadas como José Luis Vázquez Soto, alias “El Jr.”, y Hernán Toledo Cruz, ambos de 24 años, de acuerdo con el reporte, los cuerpos fueron localizados al interior de una parcela, a aproximadamente 70 metros del punto donde se observó un Honda Civic gris, modelo antiguo, vehículo presuntamente utilizado por los responsables.

Paramédicos de Cruz Roja confirmaron que ambos jóvenes ya no contaban con signos vitales al momento de su arribo.
En la escena autoridades recabaron dos versiones de los hechos. En una primera, se señaló que los jóvenes salieron brevemente a una tienda y no regresaron; en la segunda, se admitió que una de las victimas habría contactado a presuntos compradores de armas a través de Facebook, con quienes acordaron verse para “calarlas”.

En ambos relatos aparece un punto común, dos hombres, uno joven y otro de alrededor de 50 años, quienes habrían amenazado con un arma de fuego antes de escapar.
En un episodio de profundo impacto humano, el padre de una de las víctimas llegó al sitio y, al descubrir el cuerpo de su hijo, rompió en llanto y gritó: “me mataron a mi hijo”.

La escena se tornó aún más dramática cuando el padre de una de las víctimas arribó al lugar y, al reconocer el cuerpo de su hijo, exclamó entre gritos: “me mataron a mi hijo”.
El hombre sufrió una crisis severa, presentó convulsiones, vómito y un cuadro agudo de shock emocional, por lo que tuvo que ser trasladado de urgencia para recibir atención médica.

Un episodio que recuerda, con crudeza, que detrás de cada estadística de violencia hay familias que quedan marcadas para siempre.


