Mexicali.- Este jueves trascendió un nuevo vídeo en redes sociales en donde un elemento de la Dirección de Seguridad Pública Municipal de Mexicali (DSPM), identificado como el agente Iván propina un puñetazo al rostro de un hombre durante una intervención, lo hace caer al suelo y acto seguido procede a esposarlo, el clip generó indignación inmediata y reavivó el debate sobre la conducta policial en la ciudad.
Según el video, el incidente ocurre en plena vía pública; el ciudadano al que se le aplica la fuerza queda en el piso antes de que el agente le coloque las esposas, testimonios en redes indican que este mismo agente ya habría sido protagonista de una intervención similar por la que estaría sujeto a proceso en la Sindicatura Municipal, aunado a la actual investigación que recién se confirma que ya se inició.

Lo que hace este hecho particularmente grave es que se inserta en un patrón documentado de anomalías en la corporación durante los últimos doce meses.
En el mismo periodo hasta 17 agentes han sido separados del cargo, luego de actos como solicitar “mordidas”, agresiones físicas y omisiones graves.
En octubre, un agente fue suspendido tras viralizarse un video en que pedía soborno (“mordida”) durante una intervención, poco después ,a Sindicatura anunció la suspensión de 2 agentes acusados de homicidio de un joven del Valle de Mexicali y hasta 8 más están en proceso de investigación.

En paralelo, al menos dos elementos fueron detenidos recientemente por delitos graves, entre ellos homicidio y desaparición forzada, además de dos agentes más enfrentan proceso penales por su presunta responsabilidad en la huida de un violador.
Esta acumulación de casos evidencia una falla sistemática de supervisión y control interno en la DSPM. Más allá de incidentes aislados, lo que se aprecia es una repetición de conductas incompatibles con los principios básicos del servicio público policia.

Resulta alarmante que, en un municipio donde la violencia, la frontera y la vulnerabilidad ciudadana ya son focos sensibles, los encargados de impartir seguridad se conviertan en motivo de escándalo.
Estos casos exponen la debilidad de los mecanismos de control al interior de la DSPM y pone en duda la credibilidad de la dirección encabezada por el comandante Luis Felipe Chan; si los reportes de bajas y suspensiones no se traducen en resultados públicos y sanciones efectivas, la percepción seguirá siendo que los mandos superiores permiten de facto la impunidad operativa, mientras que continúan evidenciando a policías golpeando ciudadanos, queda claro que la supervisión no sólo está fallando sino está siendo rebasada.


