Mexicali.- A siete meses de la desaparición de Cristina Salas Pérez, la ausencia de información mantiene a su familia en una espera marcada por la angustia, la joven, originaria de Mexicali, fue vista por última vez el 21 de julio de 2025 durante un viaje a Mazatlán, desde entonces, no existe reporte oficial que esclarezca su paradero.

El pasado 27 de febrero Cristina habría celebrado su cumpleaños; en lugar de festejos, sus seres queridos acudieron a una iglesia para celebrar una misa por su vida, aferrados a la esperanza de volver a abrazarla, la ceremonia se realizó en un ambiente de recogimiento y dolor, en el que familiares y amigos manifestaron su respaldo a los padres de la joven.

Cristina desapareció junto a Cecilia Berreleza, después de salir de un domicilio acompañadas de otras dos jóvenes que posteriormente fueron localizadas, a pesar del tiempo transcurrido, el paradero de ambas continúa sin conocerse, mientras sus familias insisten en que las autoridades refuercen las acciones de búsqueda.

Blanca Rosa Salas Mora, madre de Cristina, expresó el impacto emocional que ha dejado la desaparición, señaló que desde el primer día no han tenido noticia alguna sobre su hija y describió el proceso como devastador para toda la familia. Hermanos, abuelos y padres enfrentan la incertidumbre diaria sin información concreta que les permita entender lo ocurrido.

“Que de pronto mi señor me la regrese conmigo a mis brazos porque ya no puedo más, estoy muy triste por todo esto que le está pasando a ella, lo que está sufriendo, que no sé nada de ella, la verdad todavía no sabemos nada de ella, es una tristeza todo esto lo que está pasando y una injusticia que no sabemos nada de ella”, explicó.

La madre indicó que en los primeros meses recibió acompañamiento de autoridades estatales y el respaldo, sin embargo, explicó que actualmente la investigación se concentra fuera de Baja California y que no se le han comunicado avances recientes, aunque se le ha informado que la búsqueda continúa, sostiene que no existen resultados que le hayan sido notificados.

A siete meses de los hechos, el caso permanece abierto y sin datos públicos que aporten claridad. La familia mantiene activa su exigencia de justicia y solicita que no se detengan los trabajos para localizar a Cristina y Cecilia. Mientras tanto, la vida cotidiana transcurre entre la esperanza y el desgaste emocional, con una fecha, el 21 de julio, que marcó un antes y un después en su historia.

