Regidor César Castro evita explicar origen de los 800 mil pesos retenidos por E.U a su esposa la diputada Alejandra Ang

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Mexicali.- “No voy a dar otra declaración que no sea lo que ya se expresó por parte de Alejandra el pasado lunes”, fue la respuesta que apenas articuló el regidor César Castro Ponce, con respecto a la intervención a su esposa la diputada Alejandra Ang en la garita internacional luego de ocultar en su vehículo más de 800 mil pesos e ingresarlos a los Estados Unidos.

En un escenario marcado por la exigencia pública de explicaciones, la respuesta del regidor César Castro Ponce terminó por convertirse en un nuevo eje del debate, no por lo que dijo, sino por lo que decidió no decir.

El también presidente del Consejo Estatal de Morena en Baja California se mostró molesto por los cuestionamientos para que se explicara la procedencia del recurso, pues fue la legisladora quien a través de un comunicado por parte del Congreso Estatal explicó que los fondos provenían de “ahorros” de ella y de su esposo César Castro.

“Hasta ahí lo voy a dejar nada mas”, una frase breve, defensiva, que cerró la puerta a cualquier intento de contextualizar un episodio que, por su naturaleza, exige algo más que comunicados oficiales.

En medio del debate público respecto a la legalidad de los fondos, la intención de ingresarlos ocultos a los Estados Unidos y los señalamientos ante la falta de transparencia de los miles de pesos que aseguró la legisladora ser de ambos, el regidor del Cabildo mexicalense decidió silenciarse, ante la imposibilidad de explicar la procedencia de los mismos, como de la situación que derivó en la retención del recurso en la garita internacional.

Aunque la legisladora hizo un breve posicionamiento, la explicación enfrenta un problema de fondo pues no aporta datos verificables, ni desglosa montos, tiempos, ni mecanismos financieros que permitan sostener esa versión ante la opinión pública.

En ese vacío, la figura de César Castro adquiere relevancia inevitable. No solo por ser el cónyuge de la legisladora, sino porque él mismo es un funcionario público y dirigente partidista.

Al optar por el silencio, César Castro dejó pasar la oportunidad de ofrecer contexto, asumir corresponsabilidad política o, al menos, reconocer la legitimidad de las preguntas, en lugar de eso, eligió atrincherarse en una frase que, lejos de cerrar el episodio, lo amplificó; porque cuando un servidor público evita explicar, el vacío no se queda vacío… se llena de sospecha.