Seguridad convertida en espectáculo; la Fuerza Estatal busca legitimidad en televisión

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Mexicali.– La reciente aparición de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC) en el programa “Cazadores de Fugitivos” transmitido por A&E Latinoamérica confirma una estrategia de comunicación más cercana a la propaganda que a la transparencia; bajo la justificación oficial de “mostrar el trabajo de los agentes”, la corporación se proyecta como protagonista de un formato televisivo que transforma la seguridad pública en espectáculo.

El secretario Laureano Carrillo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Baja California explicó que la colaboración se limitó a una “asesoría” a la productora, con acompañamiento en las grabaciones y control sobre lo que podía o no registrarse.

“Es una primera serie que sacan ellos, la colaboración de nosotros fue básicamente de asesoría y esto es desde el año pasado, que se da la asesoría a la productora. Entendemos nosotros que refleja el trabajo de la Fuerza Estatal en materia de la detención de fugitivos. El apoyo es en asesoría principalmente, ninguno agente participó de forma directa en la producción”, argumentó.

Reiteró que no existió pago alguno y que ningún agente fue contratado como actor, incluso aseguró también que el gobierno estatal no gastó recursos públicos en la producción, pues fue la televisora quien “vendió su producto” de manera independiente.

Las declaraciones, sin embargo, revelan contradicciones. La producción de una serie de este tipo exige logística, filmaciones en campo y despliegues de personal, lo cual siempre representa un costo, sobre todo cuando una cadena televisora proyecta internacionalmente a una corporación, difícilmente se creería que se hace de manera gratuita.

“No, nosotros no hemos gastado ningún centavo en eso. Nosotros entendemos que es una empresa que obviamente vendió su producto”, explicó Carrillo.

Al negar cualquier inversión estatal, la versión oficial invisibiliza los alcances reales de la estrategia, una campaña que busca reposicionar la imagen de la corporación ante la opinión pública, justo en un contexto de violencia sostenida y desconfianza social.

La serie no es un informe ciudadano ni un ejercicio de rendición de cuentas, se trata de un reality adaptado al formato policial, donde los patrullajes se convierten en escenas dramáticas y los uniformes en parte de un guion televisivo. 

La narrativa televisiva impone un filtro que edita, dramatiza y manipula la percepción pública, bajo este enfoque, la complejidad de la seguridad en Baja California se simplifica en secuencias de persecuciones y detenciones, invisibilizando las denuncias ciudadanas por abusos, corrupción o fallas estructurales en la corporación.

“ha habido acercamientos con nosotros para una segunda temporada pero eso todavía no está concretado […] tenemos que revisar los procedimientos protocolos y ver si este pues si es todavía necesario que se haga ese tipo de trabajo”.

La FESC deja de rendir cuentas con estadísticas verificables para apostar por una narrativa de alto impacto visual, la confianza ciudadana se intenta construir en la pantalla, no en la calle.

El secretario minimizó cualquier riesgo, asegurando que las grabaciones fueron controladas y que hubo áreas restringidas. Sin embargo, la exposición de operativos, la presencia de cámaras en tareas policiales y el acompañamiento de producción privada a patrullajes abren un debate necesario. 

“Pudiera ser si fuera descontrolado, digo si fue controlado todo o sea hay un control sobre lo que vamos a dar nosotros y lo que es lo que se tiene que grabar, obviamente hay áreas restringidas operaciones restringidas que no permitimos que se grabara”, señaló.

Convertir intervenciones de seguridad en escenas televisivas compromete la naturaleza de los protocolos policiales de una corporación cuya función debería ser proteger a la ciudadanía, no entretenerla.