Mexicali.- El retiro no siempre representa descanso para los policías; para algunos, el fin de su vida laboral llega acompañado de graves problemas de salud y, en determinados casos, de fallecimientos ocurridos apenas meses después de abandonar la corporación, alertaron representantes de policías jubilados y activos.
Cristina Madera, presidenta de la Asociación de Policías Jubilados, Pensionados y Viudas de la DSPM, señaló que existen casos de agentes que murieron dos o tres meses después de jubilarse, principalmente por derrames cerebrales y parálisis.

Explicó que durante décadas los policías permanecen sometidos a una intensa carga física, emocional y psicológica, pero no existen mecanismos suficientes para ayudarlos a procesar el estrés generado durante el servicio.
“Te puedo dar nombres y, si gustas, que a los dos meses, tres meses fallecieron por un derrame, por parálisis”, sostuvo.

A esta problemática se suma la falta de atención psicológica para quienes permanecen en activo. Antonio Navarrete, presidente de Fraternidad Policiaca, afirmó que los agentes están expuestos a una presión mucho mayor que la de un ciudadano común debido a las situaciones críticas que enfrentan cotidianamente.
Señaló que algunos elementos arrastran experiencias traumáticas durante años sin recibir terapia, lo que puede generar efectos postraumáticos y síndrome de burnout, afectando su inteligencia emocional, comportamiento, relaciones familiares y desempeño profesional.

Advirtió que, en lugar de recibir apoyo, algunos policías son presionados por sus propios mandos, profundizando su desgaste emocional. Incluso, dijo, existen elementos que terminan renunciando al no encontrar atención especializada.
Navarrete informó que esta problemática fue planteada al diputado Bryan Castillo, con la intención de impulsar una iniciativa de ley que garantice terapia psicológica profesional para integrantes de corporaciones municipales, estatales y federales.

Consideró que la atención no debe limitarse a la etapa activa, sino continuar después de la jubilación, mediante un mecanismo obligatorio establecido por ley.
“Lo que se necesita es voluntad política”, afirmó Navarrete, al señalar que atender la salud mental de los policías también representa una medida de prevención que puede beneficiar a sus familias y a la sociedad.
