Mexicali.- Tiene apenas 17 años y, de acuerdo con información de inteligencia, ya habría sido colocado como uno de los principales distribuidores de droga en el ejido Guadalupe Victoria, la detención del apodo como “El Picoro” expone una realidad que trasciende el operativo de seguridad; la creciente participación de adolescentes en actividades vinculadas con el crimen organizado.
El joven fue detenido por agentes de la Fuerza Estatal mientras circulaba sobre la calle Primera a bordo de un Nissan Altima, modelo 2000, sin placas. Durante la inspección fueron localizados aproximadamente 36 gramos y 190 dosis de metanfetamina, así como 774 gramos de marihuana.

Las autoridades señalaron que recientemente habría asumido el papel de principal distribuidor de sustancias en la zona, presuntamente al servicio de una célula delictiva vinculada al Cártel de Sinaloa.
La participación de un menor en estas dinámicas obliga a mirar más allá del delito cometido,pues la captación de adolescentes puede responder a factores como vulnerabilidad social, abandono escolar, entornos familiares conflictivos, falta de oportunidades y la búsqueda de reconocimiento o ingresos.

El problema, por tanto, no termina con una detención, cuando un adolescente llega a convertirse en pieza de una estructura criminal, también revela una falla preventiva.
“El Picoro” quedó a disposición de la autoridad investigadora, que deberá determinar su situación jurídica conforme al sistema de justicia para adolescentes.
