Mexicali.- La muerte de Eréndira Bojórquez Hernández ya es investigada bajo el protocolo de feminicidio, luego de que la autopsia practicada por el Servicio Médico Forense (Semefo) determinó que la mujer de 33 años falleció por asfixia por estrangulamiento, descartando así la hipótesis inicial de una posible muerte natural.
El caso ha provocado indignación entre familiares y amigos de la víctima, quienes aseguran que desde un principio existían elementos que apuntaban a un acto de violencia y no a un fallecimiento por causas naturales.

Eréndira fue localizada sin vida la tarde del jueves 18 de junio dentro de su vivienda ubicada en la avenida Adobo número 564, en el fraccionamiento Parajes de Puebla, al oriente de Mexicali, el hallazgo ocurrió después de que vecinos reportaran fuertes olores de descomposición provenientes del inmueble.
Según el informe policial, agentes que acudieron al lugar encontraron la puerta del domicilio abierta y observaron manchas hemáticas visibles desde el exterior, al ingresar localizaron el cuerpo de una mujer en avanzado estado de descomposición. Debido a las condiciones en que fue encontrada, inicialmente no se apreciaban huellas evidentes de violencia.

Sin embargo, los resultados forenses cambiaron el rumbo de la investigación.
“Nos decían que parecía una muerte natural porque no había huellas visibles, pero yo les dije que eso no podía ser. Mi hermana no padecía ninguna enfermedad”, relató Orlando Bojórquez Richel, hermano de la víctima.
La familia sostiene que la actual pareja sentimental de Eréndira debe ser investigada como principal sospechoso, de acuerdo con Orlando, existían antecedentes de violencia familiar y una denuncia previa por agresiones que incluso derivó en la detención del hombre. Aunque la denuncia habría sido retirada posteriormente, los familiares consideran que esos antecedentes son fundamentales para esclarecer el crimen.

A ello se suma la desaparición de dinero, tarjetas bancarias y una camioneta propiedad de la víctima, según sus allegados, Eréndira había recibido recientemente una liquidación laboral y planeaba invertir esos recursos en un negocio propio de venta de carnitas.
Originaria de Guasave, Sinaloa, Eréndira era madre de dos hijos menores de edad, de 4 y 10 años. Su familia relata que días antes de su muerte mantenía planes para viajar a su ciudad natal y continuar con los proyectos que había comenzado tras dejar su empleo.

Mientras la Fiscalía General del Estado desarrolla las investigaciones, familiares y amigos mantienen una exigencia pública de justicia, para ellos, la autopsia confirmó lo que sospechaban desde el primer momento, que Eréndira no murió por causas naturales, sino que fue víctima de un feminicidio.
“Vamos a seguir hasta que se castigue al responsable. No queremos que el caso quede impune”, expresó su hermano.
